lunes, 6 de diciembre de 2010


Crónica

Saltaban. Corrían. Miraban hacia arriba.
Miraban al cielo. Y saltaban.
Hacia arriba miraban. Y corrían.
Hasta que empezaron a llegar.
Reptando entre los matorrales llegaron.
Tiznados como zorros grises llegaron.
Erizados como puercoespines llegaron.
Colmillos y garras afiladas llegaron.
En silencio, agazapados cayeron.
Desenvainados alfanjes y bayonetas llegaron.
Y el cielo de repente oscurecido.
Y los matorrales de repente sangrando.
Y el día hecho alarido, maldiciones y silencio.
Y al caer la noche, solo. En silencio.
Solo mi llanto. Yo. ◊

Gregorio, lunes 14 de setiembre 2009

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