domingo, 2 de enero de 2011

Hola todos, loras y loros:


Aprovecho que Ana me da el pie con este pensamiento suyo (que suscribo) para deslizar algunas reflexiones en voz alta.
Y lo envío a todo el Grupo, porque un duendecillo me sugiere que no todos los loros están visitando el blog.

El loro es un bicho si se quiere fuera de serie.
Y no solamente por su habilidad para modular palabras y chascarrillos.
El loro se parece ¿demasiado acaso? al ser humano.
A vos, a vos, a mí, a cualquiera de nosotros.

El loro es gregario pero también misógino.
Apasionado pero también abúlico.
Entusiasta pero a veces depresivo.
Contestatario pero muchas veces sumiso.
Goloso pero a veces anoréxico.
Ambicioso pero otras tantas veces desinteresado.
Competitivo pero también tribal y solidario.
Huraño pero asimismo cariñoso.
Casto pero a veces libidinoso.
Manso pero otros días brutal.

Buehh... ya me olvidé si quería hablar de personas o de loros... -:)

Pero lo más lindo de los loros es que andan en bandadas.
Aunque vivan en pareja y respeten la monogamia.
Igual lo ignoran casi todo acerca de defectos y virtudes.
¡Qué suerte!

Yo tengo un sueño (no el de Luther).
Sueño que por un rato al día o a la semana o si andamos muy cortos de tiempo cuando nos dé la gana, nos acordamos que tenemos una casa común donde siempre vamos a encontrar un mate bien cebado y orejas amigas bien dispuestas.
Podemos continuar escribiendo a escondidas y guardando los borradores en el fondo de un cajón.
Ahí no van a sufrir comparaciones ni críticas.
Y también podemos tirarnos a la pileta y escribir entre todos y para todos.
Asumiendo que le hacemos falta a todos y que todos nos hacen falta a vos, a mí y a todos los demás.

La mejor respuesta a un texto que algún loro cuelga a la puerta de la casa no es “me gusta” o “no me gusta”.
La lejor devolución es colgar al lado unas palabras nuestras.
Aunque no hayamos tenido tiempo de plancharlas.

Un beso enorme.

L(a)raña.

2 comentarios:

  1. Sabes cuando me di cuenta que no me estabas sacando la ficha a mi? cuando dijiste que el loro es también anorexico, es en lo único que no me parezco; bueno va en lo de casto tampoco y libidinoso te cuento que aveces algún ratón se me cruza Ja Ja Ja.
    En todo lo demás solo me falta teñirme el pelo de verde

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  2. Sucede que vivir es -además de muchas otras cosas- mostrarse, exponerse... jugarse.
    Acaso (también) la tentación de jugar a las estatuas, a las visitas... ¡al doctor!... -:)
    Somos todo eso y muchísimo más, Ana.
    Porque somos lo que somos, lo que creemos que somos, lo que los demás ven en nosotros y asimismo todo lo que no somos pero nos gustaría ser.
    Y somos un espejo, además.
    Donde permanentemente nos miramos y nos miran.
    Sin dejar de considerar que... las apariencias engañan... -:)

    Ah, jamás le saco fichas a nadie... a menos que...

    Un beso.

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